jueves, 16 de julio de 2026

Tempus fugit

  

Los tiempos no vuelven. Y se marchan tan rápido que podría decirse que en realidad nunca llegaron a suceder. Todo siempre se escapa, todo se está yendo. Tempus fugit, dicen.


Y siempre es igual, los estoicos dicen que el problema es el apego. Así, aquellos que encontraran su leit motiv, ya sea en el teatro de Shakespeare o en el cine de los 80, da igual, no volverán a dar con la misma tecla. O en el blues o en la canción protesta, lo que sea. O unos versos de Machado. Todo tiene su momento y su lugar y no otro, por más que el tiempo a veces nos quiera devolver los ecos.

Así, los que profesan sus filias en ese tipo de terreno se ven abocados a la situación del yonki que troca una adicción por otra, en alguna medida. O a permanecer cada vez más aislados con sus fetiches, como los amantes del cine en blanco y negro, que a pocos interesa ya en tiempos de superhéroes. Sucede igual con las personas. Siempre nos quedará París.

No hay comentarios:

Publicar un comentario