lunes, 10 de marzo de 2025

El anillo de compromiso

En el caso de los hombres suele ser liso, de oro, y se lleva en el dedo anular, tal vez porque sea en el que menos molesta o por ese extraño rito que impide separar los dedos con el resto cruzados, a diferencia de los otros.

Es, a la postre, una honesta declaración de intenciones repecto a la sociedad de que uno se halla comprometido con otra persona y expresa la voluntad de hacer público y mantener ese compromiso.

Cierto tipo de transparencia llevada al terreno sentimental, aunque a buen seguro los habrá que prefieran vivir siempre en carnavales.

El tradicional anillo iría justo en la dirección opuesta a estos últimos, en teoría es una señal de advertencia ante cualquier posible flirteo. Eso en el caso de los hombres. Y en el caso de las mujeres, bueno, ellas suelen llevar muchos anillos.


domingo, 9 de marzo de 2025

Tilt!

En las antiguas mesas de pinball, aquellos armatostes que eran todo bombillitas, gomas y muelles, solía haber en algún lugar un letrero con la palabra "tilt" (inclinación, vendría a ser).

Sucedía que, si el jugador trataba de interactuar con la física del juego más allá de los controles destinados a ello (sendos botones de arcade por lo general en los laterales de la máquina), las letras "tilt" se iluminaban. Tal vez intermitentemente, con un sonido de advertencia.

En los modelos más modernos sonaba incluso una voz sintetizada: tilt, tilt... Y, si el jugador persistía en su conducta, los mandos terminaban por bloquearse. Con el inevitable desenlace en el que la hermosa bola de acero terminaba por escurrirse entre las pinzas ya inertes y las luces se apagaban: game over.

Lo cuento porque quizás algunos jóvenes no saben ya estas cosas.